¿A qué sabe el viche?
La primera Toma sensorial de viche transforma la manera en que el Estado, la academia y el sector privado comprenden este destilado ancestral.
Una experiencia para descubrir el Pacífico colombiano a través de los sentidos
Para las comunidades afrodescendientes, durante siglos, la toma de viche ha sido mucho más que el acto de beber un destilado. Representa un momento de encuentro colectivo donde circulan la palabra, las memorias y los saberes de los territorios.
Desde la siembra de la caña, hasta las jornadas de rocería, las celebraciones religiosas, las fiestas y los encuentros familiares, el viche ha acompañado la vida cotidiana. Con él se narran historias de lo divino y lo humano, de los ríos, los manglares, los peces de plata y nácar, de los días idos y de los futuros que aún están por construirse.
La Toma sensorial de viche transforma esa memoria colectiva en una experiencia de aprendizaje. Es el resultado de un proceso de investigación acción-participativa desarrollado junto a conocedoras y conocedores del viche, entre maestras y maestros destiladores y personas mayores portadoras de saberes tradicionales del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, participantes de la primera Escuela Autónoma de Toma Sensorial de Viche, en el marco del proyecto Ecosistema del viche para el Buen Vivir, liderado por el Centro de Estudios Afrodiaspóricos —CEAF— de la Universidad Icesi.
A través del diálogo entre conocimientos ancestrales e investigación, esta metodología permitió reconocer que cada aroma, sabor y sensación guarda la huella biocultural de los territorios: el agua utilizada, la variedad de caña, las maderas del fuego, los tiempos de fermentación y, sobre todo, las manos que durante generaciones han protegido este patrimonio cultural.
Para las maestras, maestros y personas tomadoras, la calidad del viche se reconoce en sus aromas, su calidez, sus sabores, la sensación que deja en la boca y las historias que conserva.
Investigación orientada por las luchas históricas de las comunidades
La Toma sensorial de viche es el resultado de un proceso de investigación-acción participativa junto a maestras y maestros vicheros de los cuatro departamentos del Pacífico colombiano.
- 15 talleres comunitarios.
- 1.200 observaciones territoriales
A través de esta juntanza logramos:
- Identificar los perfiles sensoriales del viche.
- Reconocer las lenguas, categorías y saberes de las personas productoras vicheras como autoridad legítima.
- Fortalecer la conversación sobre calidad y procesos productivos del viche.
- Desmontar narrativas racistas y sexistas asociadas a la comercialización del viche.
- Conectar esta tradición con nuevas oportunidades de desarrollo territorial y turismo cultural.
Co-construimos desde los sentidos
Junto a maestras y maestros vicheros se co-construyó una metodología innovadora basada en los sentidos, la experiencia y los conocimientos ancestrales para comprender las características que determinan la calidad del viche, consolidando:
- La Escuela Autónoma de Toma Sensorial de Viche
- La primera Rueda de sabores y aromas del viche.
- La construcción participativa del protocolo de evaluación sensorial.
Las tres fases de la Toma Sensorial
Anclaje gustativo
Reconocimiento de los sabores básicos: dulce, ácido, salado, amargo y umami.
Anclaje olfativo
Identificación de aromas característicos del Pacífico colombiano: frutas, flores, maderas y hierbas.
Toma sensorial
Degustación y caracterización de muestras provenientes de distintos territorios del Pacífico para identificar perfiles únicos, de acuerdo con los criterios establecidos en la Rueda de sabores y aromas del viche.
Rueda de sabores y aromas del viche
La Rueda de sabores y aromas del viche es el resultado de un proceso colectivo y participativo desarrollado junto a 189 maestras y maestros vicheros del Pacífico colombiano, entre octubre de 2025 y febrero de 2026.
Este trabajo permitió reconocer y organizar las principales familias de aromas y sabores presentes en el viche a través de encuentros de sensibilización sensorial; identificación de notas aromáticas y diálogo permanente entre saberes tradicionales; análisis organolépticos e investigación participativa.
Esta herramienta se presenta como un dispositivo para la justicia económica del Ecosistema Vichero al proponerse cerrar brechas históricas de desigualdad socioeconómica. Asimismo, contribuye a la justicia epistémica al identificar la diversidad sensorial asociada a las condiciones agroforestales, las formas de producción, los procesos de destilación y las particularidades bioculturales de cada territorio.
Aroma montuno
Evoca la selva húmeda después de la lluvia. Remite a hojas frescas, cortezas tiernas, tierra mojada y senderos que atraviesan el monte.
Brebaje de partera
Fragancia herbal intensa que recuerda los curados tradicionales preparados con plantas como ruda, toronjil, hierbabuena o borrajita, asociadas al cuidado y los saberes de las parteras.
Ahumaito de alambique
Nota aromática suave que remite al humo de los fogones de leña y al calor del alambique durante el proceso de destilación artesanal.
“Este proyecto nació junto a maestros y maestras vicheras, quienes han guiado la lancha de este proceso. Es un ejemplo de cómo la academia y una universidad escuchan y se comprometen con las comunidades, porque son ellas las que tienen el entendimiento más profundo de las opresiones que enfrentan cada día en los territorios”.
Lina Lucumí Mosquera
Coordinadora Académica del CEAF.